Los fondos del Euromillón no solo se destinan a premios, sino que también apoyan múltiples iniciativas en los países participantes. Una parte de la recaudación se invierte en proyectos sociales, culturales, educativos, deportivos y medioambientales, contribuyendo al desarrollo y bienestar colectivo. Así, jugar al Euromillones tiene también un impacto positivo más allá del sorteo.